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La Autoridad de Conducta Financiera del Reino Unido proporciona un modelo a seguir para la regulación de activos digitales

Desde Beijing hasta Barcelona y Buenos Aires, es posible pisar una cancha y jugar un partido de baloncesto sin haber conocido a los jugadores antes o incluso poder hablar su idioma. Esto es posible porque las definiciones clave y las reglas básicas del juego son claras y consistentes.

Siempre habrá variaciones de un país a otro: la cancha puede ser un estacionamiento polvoriento o el borde de una caja hueca y las reglas pueden diferir, pero el objetivo y los principios siguen siendo los mismos: poner la pelota en el aro, sin abordaje. Quien anota más, gana.

A pesar de los esfuerzos encomiables de los formuladores de políticas en este espacio, falta una comprensión similar en el mundo de los activos digitales y blockchain. Tener un lenguaje claro y consistente y un enfoque regulatorio es importante para que la innovación prospere. Pero hasta la fecha, los marcos actuales han enturbiado el agua.

Sin marcos claros y consistentes para esta nueva tecnología, muchos actores financieros y compañías continuarán confiando en leyes y reglas obsoletas. En el espacio de pagos, esto requeriría vincular grandes cantidades de fondos en costosas cuentas prefinanciadas a ambos lados de una transacción de varios países. Incluso con estos compromisos previos, las transacciones aún tardan días en completarse, están llenas de riesgos y ofrecen poca comunicación o visibilidad.

RippleNet fue desarrollado para abordar este desafío exacto; acelera las transacciones para la liquidación instantánea, proporciona transparencia completa y elimina la necesidad de cuentas prefinanciadas. La On-Demand Liquidity de RippleNet utiliza el activo digital XRP como moneda puente para facilitar las transacciones en moneda fiduciaria y ofrecer estos beneficios a escala. Pero darse cuenta de esta promesa es un desafío sin marcos efectivos y orientación sobre el uso de activos digitales.

Afortunadamente, un nuevo esfuerzo anunciado por la Autoridad de Conducta Financiera del Reino Unido (FCA) en julio de 2019 tiene el potencial de reflejar el atractivo colectivo y la claridad del baloncesto para los activos digitales. Intenta clasificar definitivamente los activos digitales y proporcionar a las empresas una comprensión clara de si necesitarán ser regulados y cómo cumplirlos.

Específicamente, la FCA clasifica los activos digitales como uno de los tres tipos de tokens: intercambio, utilidad y seguridad. Estas clasificaciones son críticas porque definen los casos de uso para cada tipo de token. Por ejemplo, XRP se clasifica como un token de intercambio debido a su papel en facilitar las transacciones transfronterizas.

Al emitir estas clasificaciones, la FCA deja en claro a las empresas qué activos digitales se encuentran dentro de su "perímetro regulatorio". Dicho de otro modo, la FCA ha demostrado qué tipos de tokens se regularán como valores y cuáles no. La FCA también ha hecho que el marco sea flexible para dar cuenta de las evoluciones en la tecnología porque reconoce que los activos digitales pueden moverse entre clasificaciones con el tiempo.

Las empresas necesitan esta claridad en la clasificación. A medida que trabajan para construir soluciones para una región en particular, es esencial que comprendan los límites de lo que está permitido. Del mismo modo, los gobiernos requieren pautas claras para reclutar nuevas empresas y promover tecnologías emergentes que puedan generar ganancias laborales e ingresos fiscales.

Las pautas de la FCA también pueden desempeñar un papel importante tanto en la protección de los consumidores como al permitir que la innovación se arraigue. La evolución de la regulación temprana de Internet es un paralelo útil.

Hasta finales de los 90, el sector se regía por un marco originalmente escrito para radios de transistores y teléfonos rotativos. En 1997, la administración Clinton lanzó The Framework for Global Electronic Commerce, que describió un conjunto de principios que ayudaron a acelerar el crecimiento del comercio global en la web.

Es importante destacar que esta política reconoció las diferencias entre las tecnologías en lugar de aplicar el mismo conjunto de regulaciones en un banco en línea, un blog y un sitio de comercio electrónico, por ejemplo. Este es el mismo tipo de distinción hecha por FCA con respecto a los tokens, que permite clasificaciones y aplicaciones únicas por función.

Entonces, al igual que Estados Unidos ayudó a liderar las regulaciones de Internet, el Reino Unido está tomando importantes primeros pasos para regular los activos digitales y la cadena de bloques. Hay una serie de otros países alrededor del mundo que ya han demostrado ser amigables con la tecnología blockchain, incluidos Suiza, Abu Dhabi, Tailandia y Singapur, y muchos más que podrían tomar importantes señales de la FCA y aprender conjuntamente sus propias regulaciones.

Los países que lideran estos marcos estarán mejor posicionados para atraer capital, empresas y empleos, especialmente porque la tecnología blockchain ha llegado para quedarse. Las regiones que tienen pautas poco claras deberían establecer sus propios marcos para seguir siendo competitivas y evitar perder compañías a mercados mejor regulados.

Al igual que con el baloncesto, un deporte que se ha convertido en un juego mundial querido en parte porque es fácil de entender y accesible para todos, los activos digitales y blockchain necesitan reglas bien definidas que sean lo suficientemente consistentes entre sí para que las empresas puedan operar globalmente sin miedo. En última instancia, las pautas de la FCA pueden servir como un marco de ejemplo para otros países, proporcionando la claridad normativa muy necesaria que permitirá que prosperen los activos digitales y blockchain.

Fuente: https://ripple.com/insights/u-k-financial-conduct-authority-provides-a-role-model-for-digital-asset-regulation/